Grietas
Querida soledad, ¿Por qué insistes en arrebatarme las esperanzas de amar a alguien más? Sé que siempre estarás para mi y yo para ti, que sin importar la distancia siempre te extrañaré, pero es que no encuentro sentido que me prohíbas sentir lo mismo por alguien más. Estuviste conmigo en los momentos más complicados de mi vida, en los momentos donde necesitaba llorar con alguien los dolores de mi miserable alma. Fueron en aquellos momentos donde mi amor por ti se solidificó como roca y se bañó del metal más resistente. Aún así me costó darme cuenta de lo importante que eras para mi, te menos precié muchas veces porque creí que no te necesitaba, que eras una carga en mi vida, que simplemente estabas ahí porque te compadecías de mí. Sin embargo nunca fue así, estabas ahí porque eras la única que podía estarlo, eras la única que podría comprender el dolor que sentía, porque eras la única que me conocía lo suficiente para hacerlo. Y es que esto me hace llorar de emoción, al saber que existe...