Razones y deberes
Creemos merecer respeto y no respetamos a los demás. Creemos ser especiales, y no lo somos. Creemos que tenemos el derecho de decidir quién importa y quién no. Nuestra vida no vale nada, cuando mueras tu carne se pudrirá de la misma manera que la de un insecto aplastado. Es nuestra arrogancia la que nos hace creer que la vida nos debe algo, que la vida humana vale más que las demás. Es una idea sin fundamento, delirios de grandeza de una sociedad especista.
Lo único que importa es el valor que cada uno de nosotros nos damos a nosotros mismos, lo que llamamos dignidad. Toda criatura sintiente vive su vida de forma subjetiva y personal; somos personas. Toda persona posee dignidad. Negarles esto no solo es hipócrita, sino que deshonesto.
Mercancías, herramientas y propiedades. Así es como les reducimos a cosas carentes de voluntad y dignidad. Así es como nuestras mentes han cosificado a otros humanos a lo largo de los siglos, y no es coincidencia que al hacerlo se les equiparaba a los demás animales, porque para la humanidad los demás animales siempre han sido lo más bajo en la jerarquía supremacista.
Sin razón, sin voluntad, sin alma. La receta perfecta para justificar la opresión contra el más vulnerable. Como humanos adultos sin problemas cognitivos tenemos la capacidad de entender y reflexionar sobre lo justo e injusto, pero abandonamos la razón aferrándonos a falacias y dogmas que nos ocultan la verdad.
Escapar de la verdad, es escapar de nosotros mismos. Nunca podremos crecer como individuos, y menos como sociedad si nos negamos a la búsqueda de la verdad. Me duele intensamente la apatía y la indiferencia, y este dolor lamentablemente nunca se irá. La sociedad es injusta porque la gente que la conforma lo es, todos y cada uno de nosotros hacemos que esto funcione, y ya es hora de asumir nuestra responsabilidad, dejar de ser niños y empezar a comportarnos como humanos adultos con deberes morales.
Comentarios
Publicar un comentario