Nos juntamos a las 7PM
... quisiera de alguna forma poder volar, escapar de este lugar y encontrarme directamente con la Luna, mirarle por horas hasta que desaparezca con la luz de la estrella que nos calienta con su radiación. El mundo es un lugar horrible, y todas quieren ignorarlo, pues es su vida, es una y corta, ¿Para qué molestarse, no? ¿Acaso ya no es suficiente con buscar un trabajo asalariado, una cama y un techo? Pues es mucho sacrificio sobrevivir, pues aunque vivimos a cuestas de los demás aún no tenemos tantas comodidades, aún tenemos que pensar, aún tenemos que esforzarnos para lograr los objetivos, aún debemos respirar y comer para sobrevivir. Y bajo esas excusas me quedo perplejo, pues, ¿Qué más quieren? Sus vidas no tienen mayor dificultad que el levantarse lo suficientemente temprano para llegar al trabajo, no tiene más dificultad que el elegir cual de las dos mismas cosas desayunar por la mañana, o pensar que almorzarán y cenarán hoy. Todas somos diferentes, y vivimos diferentes experiencias traumáticas, es verdad, este mundo está enfermo y nos toca absorver mucho de ello mientras crecemos, pero ¿Acaso eso nos justifica el no respetar a los demás?, ¿Acaso porque el mundo es una mierda yo debo ser una mierda también?, ¿Acaso porque todos se sienten superiores debo yo también sentirme superior al resto? Es un sin sentido, y se esparse como una metástasis a lo largo de las ciudades.
Derrepente en medio de toda esta reflexión abro mis ojos, aún sigo esperandola, ya ha pasado más de media hora y no he recibido ni siquiera un mensaje. No importa, quizá está demasiado ocupada con sus responsabilidades, y está bien, todas tenemos prioridades, a todas nos suceden cosas que nos hacen olvidar alguno que otro compromiso, y está bien, realmente lo entiendo, solo espero que no le haya pasado nada malo, y si eso no es así, bueno solo me queda esperar para averiguarlo. Sin embargo, en los casos donde solo ha sido un descuido, en esos donde se pasa la hora y luego ya es demasiado tarde para avisar, pienso que no es un gran problema, a cualquiera le podría pasar.
Miro mis zapatos, cuelgan sin tocar el piso, y luego de un par de minutos de descanso, los pensamientos me inundan otra vez. Al fin y al cabo, nuestras mentes están fragmentadas, a veces incluso me es imposible impedir que mi corazón se llene de odio, y es que verles sonreir mientras hacen mal al resto me da nauseas, incluso en el caso de que no sepan realmente lo que hacen. Y es que los esclavos han sido esclavos desde siempre, y son tan vulnerables que ni siquiera pueden protestar por su estatus social actual. No puedo resistir, no puedo resistir la rabia que siento al ver y escuchar humanos que tratan de legitimar su superioridad, esos mismos que llaman a continuar cosificando a los demás individuos. Tienen el don de la palabra, y utilizan los códigos morales a su favor para argumentar falacia tras falacia el porqué deberíamos perpetuar la esclavitud. Absurdo y patético, y aunque sé que no todos piensan igual, no puedo evitar sentir una fuerte tempestad misantrópica que recorre hasta la última célula de mi cuerpo.
Nuevamente tuve un momento de sobriedad, miré la hora y ya llevaba poco más de una hora esperando, el sol se escondía y la brisa marina empezaba a congelarme, quizá era tiempo de partir, de pronto me llega un mensaje, abro la aplicación de mensajería, pero no era ella, solo alguien como yo, sentado en algún lugar del mundo, enviando un mensaje a un grupo de desconocidos, esperando encontrar a alguién con quien conversar...

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